lunes, 29 de diciembre de 2008

El prodigio


-Es que no me lo puedes agradecer y punto?
-Gracias
esperé, furiosa, echando chispas.
-no vas a dejarlo correr ¿verdad?
-No.
-En tal caso... espero que disfrutes de la decepción.
enfadados nos miramos el uno al otro, hasta que al final
rompí el silencio intentando concentrarme. Corría el peligro
de que su hermoso rostro y lívido, me distrajera. era como
intentar apartar la vista de un ángel destructor.
-¿Por qué te molestate en salvarme? -pregunté con toda la frialdad que pude.
se hizo una pausa y durante un breve momento su rostro
bellisimo fue insperadamente vulnerable.
-no lo sé -susurró

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